Bon Temps, cien años de vela española en el Mediterráneo
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El barco
Queche de madera de dos palos y vela cangreja, botado en Palma de Mallorca en 1926. Un siglo después sigue navegando: es el velero de recreo más antiguo construido en España que aún surca el Mediterráneo.
Sus secretos
El Bon Temps nació el 17 de marzo de 1926 en Palma de Mallorca, de las hábiles manos del mestre d'aixa Pere Nicolau Mandilego. Lo encargó José Ponsa Soca, industrial sedero catalán que quería un barco para navegar de recreo entre las islas. Costó 20.000 pesetas, se matriculó en el Club de Regatas de Palma —hoy Real Club Náutico de Palma— y en sus primeros años llevó el nombre de María.
Su larga biografía está atravesada por la historia de España. En julio de 1936, fondeado en Menorca, lo sorprendió el estallido de la Guerra Civil: al intentar salir del puerto de Mahón rumbo a Mallorca, un submarino republicano lo interceptó y lo obligó a regresar. Permaneció amarrado durante toda la contienda. En la posguerra, el racionamiento de combustible obligó a precintar su motor durante seis años, y el Bon Temps navegó únicamente a vela; para sacar el máximo rendimiento del aparejo, la familia alargó los masteleros y el bauprés.
En 1955 fue habilitado para la navegación de crucero con licencia para cuarenta pasajeros, aunque el negocio no llegó a prosperar. Seis años después, en 1961, los Astilleros Ballester de Palma acometieron su primera gran restauración —nuevo motor y una cubierta de teca instalada en Barcelona—, y Rosend Riera Sala adquirió la mitad del barco.
En 1982, de la mano de Isabel Gutiérrez, el Bon Temps cambió de mares: navegó de Palma a Santander, donde encontró una segunda vida como buque escuela. Entre 2001 y 2015, bajo la Fundación Villas del Cantábrico y el mando del capitán Antonio Longarela, participó en la Cutty Sark y en las primeras ediciones del Festival del Mar de Santander; más de tres mil personas se embarcaron en él, y entre 2004 y 2005 recibió una nueva restauración.
En 2016 el barco regresó a casa: Santiago Godó Manent, biznieto del primer armador José Ponsa Soca, lo recuperó para navegar en familia, competir en regatas y sostener actividades benéficas, primero desde la Barceloneta y hoy desde el Real Club Náutico de Barcelona. En 2020, un incendio fortuito mientras estaba amarrado en el Club Nàutic El Balís le causó daños considerables, un golpe duro para esta joya centenaria. En 2026, recuperado y a flote, el Bon Temps celebra cien años surcando el mar con una ruta de cinco regatas por la costa española. El velero torna a casa, a las aguas que lo vieron nacer.
Ficha técnica – Bon Temps
Nombre: Bon Temps
Clase: Época (áurica)
Tipo de aparejo: Queche de cangreja
Constructor / Mestre d'aixa: Pere Nicolau Mandilego
Astillero: Palma de Mallorca
Año de construcción: 1926
Eslora de casco: 13 m
Manga: 3,58 m
Calado: 1,78 m
Desplazamiento: 13 t
Superficie vélica: 115 m²
Palo mayor: 14,5 m
Motor: Kelvin 44 (1940)
Vela / matrícula: ESP34
Primer armador: José Ponsa Soca
Armador actual: Familia Godó (Santiago Godó Manent)
Club: Real Club Náutico de Barcelona (RCNB)
Características destacadas
El velero de recreo más antiguo construido en España que sigue navegando
Queche de madera de dos palos con aparejo cangreja, nacido en Mallorca en 1926
Testigo vivo de un siglo de historia: Guerra Civil, posguerra y sucesivas restauraciones
Recuperado por la familia Godó, descendientes de su primer armador
Celebra su Centenario (1926–2026) con una ruta de cinco regatas por la costa española




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